Gestión de Asuntos Públicos: Una propuesta mal construida, ninguna reunión la salva.
Ante un obstáculo regulatorio, la reacción suele ser inmediata: conseguir una reunión con la autoridad. Es comprensible. La cita es el momento más visible del proceso y suele interpretarse como una señal de avance. Sin embargo, también puede ser el momento en que menos se define el resultado.
Las decisiones públicas no cambian porque una reunión fue particularmente convincente o porque exista acceso a la autoridad. Cambian cuando la autoridad encuentra suficientes razones para concluir que una propuesta es técnicamente sólida, jurídicamente viable, económicamente razonable y compatible con el interés público. Esa convicción no se construye durante una conversación de una hora.
El costo de una gestión prematura
Toda institución pública cuenta con áreas técnicas, asesores jurídicos, economistas y directivos que participan en el análisis. El error es presentar una propuesta sin comprender cómo funciona el Estado.
En mi experiencia, he visto propuestas con respaldo político, pero sin competencia, presupuesto o sustento técnico, así como pedidos de reducción de sanciones. Había acceso, pero faltaba convertir una demanda privada en una solución defendible como asunto público.
Cuando una organización presenta un caso insuficientemente desarrollado, pueden producirse tres efectos difíciles de revertir:
· Encuadre negativo. La propuesta se percibe como una petición privada y no como la respuesta a un problema público. Esa primera impresión puede instalarse y exigir mayores esfuerzos para revertirla.
· Objeciones sin respuesta. Surgen preguntas para las que todavía no existe sustento suficiente. La propuesta queda asociada con la improvisación y, aun cuando posteriormente se presente mejor evidencia, puede persistir la percepción de que el asunto ya fue evaluado y presenta problemas.
· Confusión entre acceso e incidencia. Obtener una reunión puede parecer una victoria, pero no equivale a alcanzar una decisión. La autoridad resuelve sobre la base del análisis, no de la cordialidad de la conversación.
Lo que determina el resultado no es la reunión. Es el análisis que precede a la reunión.
Qué debe existir antes de una reunión
Una propuesta madura requiere dos condiciones:
· Solidez del caso. Una definición clara del problema público no solo del costo privado, sustento jurídico, evidencia técnica verificable y una evaluación económica de sus costos y beneficios para el interés general.
· Viabilidad institucional. Un mapa preciso de quién decide y bajo qué competencias, un análisis de los riesgos de implementación y una comprensión de los actores, restricciones e incentivos que pueden favorecer u obstaculizar la propuesta.
Este trabajo exige rigor. De su calidad depende que la propuesta pueda avanzar.
La verdadera naturaleza de la gestión de asuntos públicos
La gestión de asuntos públicos no consiste solo en presentar una solución. Su valor radica en construir un caso jurídico, técnico, económico e institucional que la autoridad pueda evaluar, sustentar y defender. Esto exige comprender cómo funcionan las instituciones: qué restricciones condicionan sus decisiones, cómo se construye legitimidad y qué actores e incentivos intervienen en el proceso.
En Gómez Apac, nuestro equipo ha ejercido responsabilidades en instituciones públicas. Esa experiencia nos permite comprender cómo funciona el Estado desde dentro y qué factores inciden en sus decisiones. Cuando eso sucede, se deja de presentar propuestas que solo piden y se empieza a formular soluciones que construyen viabilidad y respaldo.